Blog homenaje al poeta que todos comienzan a intuir ahora pero que nosotros siempre conocimos.

1.09.2006

Testimonios (I)


"... Cuando lo conocí a Marcelo yo estaba en la pavada. Mucho Hegel, mucho Kant, pero mi sexualidad estaba en coma y eso se siente, hermano, se siente. Marcelo era, ¿cómo decirlo? La promesa de algo más. Una vida dedicada al arte, profundamente, de la cabeza a los pies. Se les acercaba a hablar a todas las minas de la facultad, lo citaba a Nietzsche cada dos por tres pero no como una cosa académica sino como algo sentido, vital. Hablaba de Schopenhauer y de Hermann Hesse con la misma pasión que les dedicaba al polaco Goyeneche y al equipo de Huracán. Eso fue lo que más me impactó.
Un día me lo crucé en el patio de Puán, hacía calor y se había vestido con un bermudas fucsia y la camiseta del arquero de Brasil. Genial, pensé. Me dijo que había soñado cómo refutarlo a Kant desde la perspectiva de Unamuno. Cuando le pregunté por los argumentos de tal refutación me respondió con desdén:

-Ése no es el punto.
En aquel momento pensé que se trataba de un delirio
, pero muchos años después descubrí que tenía razón."

(Extraído del autorreportaje: Mi vida con Marcelo B., Robles, Sebastián, Edición del autor, Buenos Aires, 2044)